A la mañana siguiente quedamos las cuatro con Sylvie para irnos juntas a Bilbao. Allí habíamos quedado en casa de nuestra amiga Esther, junto con Mariló (que había llegado desde Laredo) y Teresa. El día estaba bastante lluvioso y las de Bilbao se empeñaban en enseñarnos algo de su ciudad: museo, vistas, mar cantábrico, etc... pero todas coincidíamos en que no habíamos ido para hacer turismo, si no para estar juntas y charlar, charlar y charlar.
Sólo salimos para ir a comer a una sidrería cercana. Aquí tenéis un par de fotos de nosotras y de la mesa esperándonos para la degustación.











